Cueva De Jose Maria in Dominican Republic

“Cueva De Jose Maria” in Dominican RepublicLa antigua Quisqueya que fue rebautizada por Cristbal Coln con el nombre de la Espaola y actualmente se conoce como la isla de Santo Domingo fue, sin lugar a dudas, en el siglo XV y principios del siglo XVI, el punto caliente donde se dio de la forma ms cruda y traumtica el contacto entre dos culturas absolutamente diferentes, la europea y la tana.
El concepto que los colonizadores europeos, en su mayora procedentes del recin creado reino de Espaa, tenian sobre la cultura taina es bien conocido gracias a los documentos que conservamos escritos durante aquellos aos pero qu pensaban los tanos de los europeos? Son bien pocos los datos que podemos arrancarles a las cronicas de la epoca referentes a la visin aborigen de la cultura que se les vino encima pero con el estudio de las pinturas rupestres atesoradas en la cueva de “Jos Mara” podemos encontrar un sentido nuevo a muchas de las actitudes que los tanos adoptaron en su relacion con los recien llegados a sus islas.
En el corazn del Parque Nacional del Este, en la zona oriental de la Repblica Dominicana, reposan un sueo de siglos, mil dos cientas pinturas que cubren las paredes de una cueva de ciento cincuenta metros de recorrido dispersas por galerias, salas y rincones. La cueva es absolutamente oscura y se accede a ella bajando por una rampa que termina en un estrecho tunel, verdadero tero telrico que da paso a la primera gran sala de la caverna.
No fue por casualidad que los tanos eligieron esta cueva para dejar plasmado gran parte de su saber y de su historia; la morfologa de esta cavidad se asemeja mucho al aparato genital de la mujer y dado que segn su mitologa el pueblo tano sali de y que la Tierra era de sexo femenino, esta era el idneo para ser utilizado con fines rituales por santuario caciques y behiques, sus chamanes.
En la cueva de “Jos Mara” hay pintadas muchas cruces, incluso una de ellas, la de mayor tamao, esta orientada a los puntos cardinales. Era este sin duda uno de sus simbolos religiosos mas importantes. Coln nos relata en su diario como al bajar a tierra para tomar posesin de los lugares que recorra llevaba siempre enarbolada una bandera con el sfmbolo de la cruz y por si fuera poco dejaba siempre colocada una gran cruz de madera en los cabos y puertos que descubra.
No es de extraar pues que los tanos al encontrarse con estos extraos hombres barbados enarbolando su mas sagrado smbolo, pensaran que eran los emisarios de sus dioses, pero si a esto aadimos que lo que les daban al llegar eran sobre todo cascabeles de cobre, precisamente de cobre, el metal sagrado de los tanos, el mitico guann, ya no podia quedarles duda alguna del carcter sagrado de los recin llegados; no fue la estupidez ni la inocencia lo que convirtio a los espaoles en dioses en aquel primer contacto con el aborgen antillano. Fue la fatalmente casual identidad de los smbolos religiosos tanos con los smbolos y objetos que primero les ofrecieron los colonizadores.
La respuesta tana a la consideracin de enviados de los dioses de los recin llegados fue presentarles de inmendiato sus objetos de culto ms preciados, sus cemes, que representaban dioses o enlaces directos de los mismos. Pero una vez mas la historia se hizo paradoja; las imagenes de los dioses ofrecidas a sus enviados fueron consideradas por ellos como horribles demonios y las quemaron sin compasin ante la mirada atnita y aterrada de los tanos.
Debi ser precisamente ste el momento en que los tanos comenzaron a replantearse el origen divino de los recin llegados, y la profanacin de sus idolos junto con la actuacin barbara de los espaoles para con el pueblo y todo su bagaje cultural hizo que los antillanos comenzaran a ocultar sistemticamente a los espaoles todo lo relacionado con su religin ancestral para evitar su segura destruccin.
Este fue el motivo por el cual la cueva de “Jos Maria” no fue conocida por los espaoles, permaneciendo oculta hasta hace pocos aos. La zona en que se localiza estaba densamente poblada en la poca tana, concretamente perteneca a los terrenos ocupados por el poblado del clebre cacique “Cotubanam”.
Gracias a Fray Bartolom de las Casas conocemos parte de la historia de este poblado especialmente de su cacique y la relacin que tuvo con los espaoles que en aquellos aos radicaban en la actual capital de la Repblica Dominicana, Santo Domingo.
El Padre las Casas nos relata que los espaoles de Santo Domingo cobraban un impuesto en forma de cazabe de los poblados controlados por Cotubanam. Este tributo se recogia varias veces al ao en una caravela que los espaoles mandaban regularmente al puerto de la isla Saona, donde se proceda a cargarla con tortas de pan que los tanos fabricaban al efecto. Esto les aseguraba su independencia frente a la voraz administracin espaola siempre avida de esclavos para el trabajo en las minas de oro.
En la cueva de “Jos Maria” hemos localizado gracias a un estudio exhaustivo de las pinturas, el contrapunto tano a los informes de Bartolom de las Casas.
Situado en la gran sala de la caverna, un panel de ms de doce metros de largo por ms de un metro de alto, nos habla de este tributo con todo detalle, corroborando las informaciones aue de este acontecimiento nos dejaron los espaoles.
Podemos leer este imponente jeroglfico tano en el que tenemos pintados de izquierda a derecha los elementos que se utilizaban para procesar la yuca y la guyiga: el guayo, la barbacoa y el cibucan, las plantas y los tubrculos de guyiga y de yuca, junto con smbolos numerales e ideogrficos que hilan la historia de cmo el cacique ordena la fabricacin de los panes que finalmente han de ser cargados en la gran caravela pintada que figura al final del jeroglfico para que los espaoles sean satisfechos.
Los tanos saban mucho ms de lo que pensaron los colonizadores y concretamente los pueblos que habitaban esta parte de la isla tenan un sistema de jeroglfico de comunicacin constatado en multitud de paneles pintados en la cueva de “Jos Maria”.
Hay jeroglficos que nos hablan de su mitologa, de la creacin del mar, del nacimiento de los gemelos mticos, y de los tiempo en que los tanos vivian en una cueva, la mitica cacibajagua.
Otros tratan de temas histricos como el antes citado del tributo en cazabe a los espaoles, y otros de temas calendricos. Estos ltimos tambin tuvieron una trascendencia especial en el momento del contacto con los colonizadores europeos.
Gracias al estudio de las pinturas de la cueva de “Jos Maria” y al calendario inciso en el “Vaso Dominicus”; hallado en el Manantial de la “Aleta” vecino al poblado de Cotubanam y a la cueva de “Jos Maria”, hemos podido descifrar el calendario de los tanos.
Este calendario prehispnico constaba de un ao lunar de trece meses de veintiocho das ajustado a un ao solar de dieciocho meses de veinte dias con cuatro das ms de ajuste. Los perodos lunares se contaban en ciclos de tres lunaciones siderales consecutivas siendo sta la unidad de tiempo mas corriente.
Cuando Cristbal Coln preguntaba a los aborgenes por la distancia existente entre diferentes lugares, stos le contestaban en soles para trayectos cortos y en lunas si los sitios estaban a grandes distancias, basndose siempre en su particular calendario. Pero hay un detalle calendarico que no se las legaron a los colonizadores y que utilizaron en su manera para facilitar el cobro de los primeros tributos que impusieron al pueblo conquistado. Tanto Coln como Roldn exigan el pago de una determinada cantidad en oro o en algodn a los diferentes caciques de la isla y era precsamente cada tres lunas cuando haba que entregarlo, facilitando as el cobro al utilizar una medida de tiempo bien conocida y de uso comn entre los tanos.
La cueva de “Jos Maria” nos ofrece otro ejemplar ms de la visin que el tano tena de los colonizadores y sta es realmente sorprendente: un retrato de un europeo. La pintura como es habitual se encuentra rodeada de varios smbolos que de seguro hacen referencia a las particularidades por las cuales se plasm la imagen de este personaje, pero lamentablemente hasta el momento no hemos podido dar con una explicacin plausible de los mismos .
En cualquier caso hay un detalle en la historia de los habitantes de aquella zona que probablemente pueda explicar la sorprendente aparicin del retrato de un hombre barbudo y cuyo peinado y forma del rostro nos llevan a identificarlo como un espaol del siglo XVI. La primera rebelin de los tanos de Cotubanam se origin en 1503, motivada por el absurdo asesinato de uno de sus caciques deudos en la isla Saona a manos de algunos espaoles.
El gobernador de la Espaola, Nicolas de Ovando, comision a Juan de Esquivel para sofocar la rebelin y despues de cruentos combates en los que como siempre los tanos llevaron la peor parte, se lleg a un armisticio entre Cotubanam y Juan de Esquivel que se sell con una particular ceremonia tana mediante la cual ambos jefes se hicieron ”guatiaos,” es decir, que cambiaron sus nombres, pasando a ser Cotubanam, Juan de Esquivel , y viceversa.
Esta ceremonia no pasara de ser para el espaol una mera ancdota propiciada por el particular salvajismo de su contrincante, pero para los tanos tuvo una importancia capital por el hecho no slo de afirmar una paz vital, para su supervivencia, sino por lo que implicaba en el plano espiritual el hecho de que su gran cacique y excepcional guerrero trocara su nombre con un espaol, intercambiando su potencial anmico con el enemigo .
Un suceso de tal trascendencia pudo llevar consigo la necesidad de incluirlo en el archivo histrico magico y religioso que los tanos atesoraban en su cueva sagrada y asi pues es probable que la cara pintada en las paredes sea precisamente la de Juan de Esquivel, quien precisamente a principios de 1504 en la segunda revuelta que se dio en la Provincia de Higey volvi a actuar como capitn de las tropas espaolas y acab arrasando por completo el poblado de Cotubanama y todos sus alrededores, capturando y matando a miles de tanos, entre otros al propio Cotubanam a quien llev prisionero a Santo Domingo donde fue ejecutado en la horca.
Pero an queda otra posibilidad en la identificacin de este misterioso retrato que no queremos dejar de apuntar. Los espaoles en su afn evangelizador enseaban a los tanos cuadros y dibujos en los que se representaban escenas sagradas y principalmente a su dios mas adorado, Jesucristo.
Las caractersticas del retrato tano tambin coinciden con la representacin iconogrfica del Cristo catlico. Quin sabe si entre las imgenes de sus dioses y cemes, tambin quisieron los tanos dejar constancia del dios que abanderaba a aquellos colonizadores que finalmente causaron el exterminio de su raza.
Mucho queda an por trabajar en la cueva de “Jos Maria”. Lo que se ha hecho hasta ahora no pasa de ser un sencillo informe, y hay tanta informacin escondida entre sus paredes venerables, ni ms ni menos que todo el espritu de aquel hermoso pueblo al que le toc la difcil tara de ser el primero con el que chocaron los europeos en su largo camino para la colonizacin del continente americano.